¿Cuánto debe dormir un niño según su edad? Es una de las preguntas que más se repite en las consultas de pediatría y en las búsquedas de los padres, y tiene una respuesta bastante clara: las necesidades de sueño cambian mucho según la etapa de desarrollo. Desde las 14-17 horas de un recién nacido hasta las 8-10 horas de un adolescente. En Aparicio Descanso hemos hecho algo de investigación y tenemos la tabla de referencia que usan los pediatras y algunos consejos prácticos para conseguir que tus hijos duerman lo que necesitan en cada etapa.
Cuántas horas debe dormir un niño, la tabla por edades
Esta tabla recoge las recomendaciones de la American Academy of Sleep Medicine (AASM), respaldadas por la American Academy of Pediatrics y en línea con las pautas que maneja la Asociación Española de Pediatría (AEP):
Fuente: American Academy of Sleep Medicine (AASM), avalada por la American Academy of Pediatrics y en línea con las pautas de la Asociación Española de Pediatría (AEP).
Son rangos orientativos: dentro de cada etapa hay niños que necesitan el límite alto y otros el bajo, y eso es completamente normal.
Qué significa cada etapa
Recién nacidos (0-3 meses)
Duermen en tramos cortos repartidos entre el día y la noche, sin un patrón todavía definido. Es la etapa en la que menos tiene sentido «forzar» un horario: el reloj biológico aún se está formando.
Bebés (4-11 meses)
Empiezan a consolidar el sueño nocturno y a marcar un ritmo más predecible, con 2-3 siestas diurnas. Es un buen momento para introducir una rutina antes de dormir.
1-2 años
La siesta suele reducirse a una sola al día. Los despertares nocturnos siguen siendo habituales y no indican, por sí solos, ningún problema.
Preescolar (3-5 años)
Muchos niños abandonan la siesta hacia el final de esta etapa. Es frecuente que aparezcan miedos nocturnos o resistencia a acostarse, algo que suele mejorar con rutinas estables.
Primaria (6-12 años)
Ya no hay siesta y las horas de sueño dependen casi por completo de la noche. El horario escolar, las actividades extraescolares y el uso de pantallas empiezan a competir con la hora de acostarse.
Adolescencia (13-18 años)
Es la etapa en la que más se incumple la recomendación: el ritmo circadiano se retrasa de forma natural (les cuesta más dormirse pronto) mientras los horarios escolares exigen levantarse temprano, lo que genera un déficit de sueño acumulado muy habitual.
Por qué es tan importante que duerma las horas recomendadas
El sueño no es tiempo «parado»: durante la noche el cerebro consolida la memoria y lo aprendido durante el día, se libera hormona del crecimiento y se regula el estado de ánimo. Cuando un niño duerme por debajo de lo recomendado de forma habitual, es más probable que aparezcan problemas de concentración, irritabilidad, bajo rendimiento escolar e incluso hiperactividad, que en ocasiones se confunde con otros trastornos de conducta.
Señales de que tu hijo no está durmiendo lo suficiente
No hace falta contar las horas exactas cada noche para darse cuenta de que algo no va bien. Presta atención a:
- Le cuesta despertarse por las mañanas o se levanta de mal humor.
- Se queda dormido en el coche, en clase o en momentos de inactividad durante el día.
- Muestra cambios de humor, irritabilidad o dificultad para concentrarse.
- Necesita «recuperar» sueño el fin de semana durmiendo varias horas más de lo habitual.
Si varias de estas señales se repiten de forma sostenida, merece la pena revisar la rutina de sueño y, si persiste, consultarlo con el pediatra.
Consejos para ayudar a que duerma las horas que necesita
- Mantén horarios regulares, también los fines de semana. Los cambios grandes de horario desajustan el reloj biológico.
- Establece una rutina relajante antes de dormir: baño, pijama, cuento o conversación tranquila son señales que el cerebro aprende a asociar con el sueño.
- Aleja las pantallas al menos 60 minutos antes de acostarse: la luz azul retrasa la producción de melatonina.
- Cuida la luz natural durante el día, especialmente por la mañana, para reforzar el ritmo circadiano.
- Revisa el entorno de descanso: una habitación oscura, bien ventilada y a una temperatura de 18-21°C facilita conciliar el sueño y mantenerlo durante toda la noche.
- No descuides el colchón: un colchón que no se adapta al peso y los movimientos del niño puede generar despertares nocturnos, aunque el horario esté bien ajustado.
Cumplir las horas de sueño recomendadas según la edad es una de las bases de la salud física y emocional de los niños, tan importante como la alimentación o la actividad física. Si además quieres profundizar en cómo ajustar la rutina tras el verano, te dejamos nuestra guía sobre rutinas de sueño para niños en edad escolar.
Aparicio Descanso
Sabemos que la cantidad de horas es solo una parte de la ecuación: la calidad del descanso importa igual o más. Si tienes dudas sobre cómo elegir el colchón ideal para tus hijos, nuestro equipo está encantado de asesorarte.

